Iriziel Tandugon Profesa sus Votos en Filipinas
En el marco de la celebración de los 128 años de la Pascua de nuestra querida Madre Antonia, en su paso definitivo a la casa del Padre, vivimos con profunda gratitud y alegría un acontecimiento de gracia que renueva la esperanza de nuestra Congregación: la primera profesión religiosa de nuestra novicia Iriziel Tandugon, celebrada en Filipinas.
Rodeada por la cercanía fraterna de las hermanas, el cariño de sus familiares y la participación orante de los fieles de la parroquia, Iriziel pronuncia su sí generoso y libre, comprometiendo su vida al seguimiento de Jesús Redentor en la Congregación de la Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor. En este gesto profundo de entrega, abraza el llamado a vivir para Jesús en la vida comunitaria y a consagrarse plenamente a la misión que la Iglesia y la Congregación le confían.
Su profesión religiosa es signo vivo de que el Espíritu Santo sigue actuando con fuerza en la historia, suscitando corazones disponibles y valientes que responden al amor de Dios con una vida entregada. Es también un testimonio elocuente de fidelidad creativa al carisma oblata, que nos impulsa a anunciar la redención con gestos concretos de misericordia y compasión.
Llenas de gozo y esperanza, glorificamos a Dios porque continúa bendiciendo a su Iglesia y a nuestra Congregación con nuevas vocaciones, llamadas a ser presencia de consuelo, dignidad y esperanza para tantas mujeres que sufren las consecuencias del flagelo de la prostitución y otras formas de exclusión y violencia.
Que la vida consagrada de Iriziel sea semilla fecunda de amor redentor y estímulo para todas nosotras a renovar, con alegría y fidelidad, nuestro propio sí al Señor.
